Proyectos científicos en las escuelas: una entretenida forma de aprender e innovar

Estudiantes de diversas edades y escuelas en Chile han asombrado con su creatividad y capacidad para aportar soluciones a los diversos desafíos que presenta el país. Mediante talleres y concursos nacionales, que buscan incentivar el desarrollo científico, se han conseguido innovadoras respuestas a problemas medioambientales, de salud, energía y otros.

Estudiantes Liceo Polivalente Hermanas Maestras de Santa Cruz, ganadoras del ConcursoCada año el programa Explora, de la Comisión Nacional de Investigación científica y tecnológica, CONICYT, promueve una serie de iniciativas que buscan educar, difundir y potenciar el conocimiento y desarrollo de las Ciencias en el país, como por ejemplo el Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología, que en 2015 tuvo lugar en Valparaíso. En esta instancia se presentan numerosos proyectos científicos elaborados por estudiantes de todas las edades y de diversos lugares de Chile. Lo mismo hacen otras organizaciones como el Museo Nacional de Historia Natural, con su Feria Científica Nacional Juvenil, que viene desarrollando desde 1970, y la Fundación Ciencia Joven que actualmente junto a Google están realizando el proyecto Academia Ciencia Joven, donde se implementan comunidades de innovación, ciencia y tecnología, por medio de Academias Científicas, en establecimientos educacionales. En estas últimas, bajo la guía del docente las y los estudiantes adquieren competencias de pensamiento científico y liderazgo, en el proceso de elaboración de novedosos proyectos, “generando cambios e impacto significativo en los establecimientos educacionales”, según comenta su director Oscar Contreras. En definitiva, el objetivo de ésta y otras organizaciones que promueven la elaboración de proyectos científicos en las escuelas es la de aportar un espacio de reflexión, discusión y adquisición de competencias blandas, que le permiten a las y los jóvenes innovar ante los nuevos desafíos medioambientales, energéticos y otros.

Proyectos escolares exitosos

Niñas, niños y jóvenes han encontrado motivación en la posibilidad de investigar, experimentar y crear soluciones a problemas de su entorno. Algunos de los proyectos que se han destacado son:

  • Lágrimas como antibióticos: Nancy y Orlando, estudiantes del Liceo Paula Montal, de San Clemente, analizaron la sensibilidad de las bacterias en diferentes antibióticos (como la penicilina y la tetraciclina) y compararon sus resultados con la composición de las lágrimas. Descubrieron que en éstas últimas, las bacterias encuentran mucha dificultad para reproducirse.
  • App para temblores: en el pasado Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología organizado por CONICYT, dos alumnas de segundo medio del Liceo Polivalente Hermanas Maestras de la Santa Cruz en Laja, se llevaron el primer lugar. Se trata de Roxana Cuevas y Claudia Poblete, quienes desarrollaron una aplicación para el celular que permite anticipar entre 7 y 15 segundos antes, la llegada de un sismo proveniente de la costa. Para lograr el resultado, las estudiantes cuentan que tuvieron que estudiar la naturaleza de los movimientos telúricos, además de analizar la propagación de las ondas a través de distintos tipos de terrenos. “Nos dimos cuenta que el último año hubo muchos temblores seguidos y nos preguntamos si había algún sistema de alerta, y no había ninguna: ahí se nos ocurrió”, comentan Roxana y Claudia, y agregan que la idea es “que el proyecto pueda llegar a todos los lugares de la región y del país”.
  • Contaminación de aguas: Ariel Queulo y Eduardo Pérez son alumnos del Colegio Emprender de Osorno y su proyecto innovador consiste en utilizar indicadores biológicos para medir la contaminación de los ríos. Los estudiantes investigaron, durante varios meses, la contaminación del Río Rahue, en Osorno. Comprobaron que la calidad del agua del área rural era “excelente”, mientras que la urbana calificaba como “muy mala”.
  • Solución renovable para humedad de leña: un grupo de estudiantes de enseñanza básica de la Escuela Rural de Pilmaiquén, Puyehue, construyeron una cámara que seca leña con energía eólica-solar. Los estudiantes reprodujeron la lógica de un invernadero, otorgando un flujo de aire constante en el interior. El experimento consiste en un micro controlador (un chip arduino) que tiene un sensor de humedad, entonces, cuando ésta supera el 65% se activa un ventilador de PC. Su invento permite reducir de 40% a 17% los niveles de humedad de la leña.
  • Biodegradación de colillas de cigarros: otro proyecto ganador durante el último Congreso Nacional de Ciencia escolar de CONICYT fue el de Danilo Sánchez y Ana Bárbara Ayala, ambos de 13 años, del Colegio Jesús Andino, de la Región de O’Higgins, quienes usando tres tipos de hongos como agentes recicladores, crearon un mecanismo que biodegrada las colillas de cigarro. “Es una alternativa para este problema y, además, fomenta el uso de estos seres vivos”, explica el profesor guía del proyecto, Luis González.
  • ‘Bionana’, reemplaza al plástico tradicional: usando cáscara de plátano, alumnas del Colegio Scole Creare de Temuco crearon un biopolímero degradable que reemplaza el uso del plástico convencional y reduce la contaminación medioambiental. La profesora guía de la iniciativa, Alejandra Quilaqueo, asegura que este producto “puede llevarse al sector agrícola y con el diseñar recipientes aptos para transportar árboles y plantas de los viveros”.
  • Biogás a partir de feca animal: dos estudiantes del Colegio de Asís de Maipú crearon una innovadora forma de obtener biogás, almacenando excremento animal y basura dentro de una botella de plástico. Con el calor natural la materia orgánica, luego de un tiempo, comienza a emitir gas metano, que es combustible y puede ser utilizado para cocinar.
  • Biocombustibles a partir de desechos: Nicolás y Víctor, delInstituto Linares, produjeron biocombustibles a partir de desechos domésticos. Usaron cáscaras de manzana, de pera, papa, más 10 gramos de levadura normal y 250 ml de agua. Tras la fermentación de las muestras, obtuvieron el CO2 que genera el proceso.

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